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lunes, 4 de enero de 2021

JAVALAMBRE 2021

 

FOTO 1: "Estoy en Marte. No me esperéis para cenar" (Atardecer en la llanura, preludio de una jornada de vientos huracanados y frío, mucho frío. 25 de Diciembre 2020

                                                             DIARIOS

Tras llegar de trabajar los días 31 D y 1 de Enero de 2021 (el día 1, a las 6.45 am, noche cerrada y -2º tuve la oportunidad de abrir camino sobre la carretera cubierta de nieve unos 10km, camino del trabajo), hacer una cura de sueño y tomar mi humeante té verde mezclado con jengibre que utilizo para meditar o componer, tras estas manifestaciones curativas de rutina y domesticidad sin pretensiones, me gusta salir a tomarle el pulso al tiempo y al paisaje. De manera que tiro por mi camino habitual hacia el privilegiado mirador que es el Cerro de San Jorge, que por aquí tenemos por montaña y en otros lugares no sería siquiera una elevación del terreno. Anochecía y 1km antes de coronar, vimos refulgir el Javalambre como ese reducto de vientos y nacederos de ríos que es el ártico turolense. Aquí, eran las 17.30 y había 1 grado sobre cero, con un viento del NW que arañaba la piel y provocaba lagrimeo en los ojos. Allí... tengo que mirarlo, pero fácilmente podría leerse un termómetro a -6 ó -7, quizá más. En cualquier caso, a 90km de distancia, lo vi sumergido en ese brillo vinoso que mostró un relieve macizo, sin algaradas, cubierto por completo de nieve. Un metro o más, quizá. 

        El Javalambre es un domo geológico de redondeados relieves, aunque poderosos; semejan en la imaginación los lomos emergentes de un grupo de ballenas nadando al unísono. En esto se perece a la  Sierra del Tejo, sólo que con casi 800 metros más de altitud y muchos km2 de extensión. El Tejo de Requena, que es la montaña, junto con Martés y el Moluengo que más destaca en el horizonte (al Este y NE) desde cualquier punto de la campiña, siempre me ha recordado el perfil de un cachalote. Tanto que si esta singular montaña de 1250msnm se encontrase en algún rincón de los EEUU seguro que se le bautizaría con el nombre de MOBY DICK MOUNTAIN. (Cosas que se me ocurren para combatir el tedio de las llanuras y la vida pueblerina).

                2021 llega como émulo de la altitud exacta del JAVALAMBRE. Sin embargo, dependiendo del mapa que consultemos, veremos consignadas altitudes diferentes; por escaso margen: 2020, 2021 o 2022 msnm. A mí es algo que siempre me ha provocado un punto de zozobra. Incluso en la época de los satélites sigue habiendo controversia con la altura de determinados picos. Así que, de entre todas las mediciones, yo me quedo con las clásicas: esas que gracias a la paciente y dura labor de los geodestas y topógrafos han figurado décadas en los mapas que se hacían mediante triangulación sobre el terreno. Pitágoras. 


FOTO 2: Mediodía del 3 de Enero. A 1ºC, con fino aire del NW


FOTO 3: Javalambre al atardecer del mismo día. 5ºC, viento del NW.

domingo, 27 de enero de 2013

SIERRA DE MARTÉS, JAVALAMBRE Y PICO ALMENARAS

Vivimos tiempos inciertos en los que la ausencia de esperanza en un futuro mejor (o, al menos, tan confortable como el reciente pasado que acabamos de dejar atrás) se erige como condicionante supremo de nuestra existencia. Políticos corruptos, gobernantes incompetentes, instituciones que abandonan su sagrado cometido...  Hoy más que nunca, la sensación de estar solos y sin un rumbo     al que ceñirnos en este barco que se desarbola, nos quema por dentro y nos obliga a comportarnos cínicamente con nuestros compañeros de viaje. La madre naturaleza sigue a lo suyo: soportando arados y prospecciones, sequías e incendios, vertidos e ignorancia. Sólo la búsqueda de la belleza nos redime de este presente en la jungla. 

Tras unas cuantas semanas de viento feroz y reseco procedente del NW (ese viento que acartona los pulmones y mete miedo a la voluntad), cuando ha nevado en toda España menos aquí, me subo esta pacífica, pero ventosa, tarde de finales de Enero a tomarle el pulso a la Llanura. Miro hacia sus límites cercanos y contemplo el poderoso Javalambre vestido de nieve: esas romas jorobas de caliza plurisecular que se asoman al fino aire de los dos mil metros... Contemplo la vecina Sierra de Martés: mi entrañable montaña particular. Esa a la que ascendí por vez primera en mi ya dilatada historia de montañero. Y lanzo mis ojos a 120km de distancia hacia la pirámide de las Almenaras, el pico emblemático de Albacete y las bellísimas Sierras de Alcaraz. Un nudo afilado de piedra esculpida por la intemperie que mira hacia La Sagra y Sierra Nevada desde sus 1798 metros de altitud.

Me consuela saber que si alguna vez todo se va al carajo, este paisaje ancho y abierto al mundo que contemplo seguirá igual: por los siglos de los siglos... (Amén)


 Pinar de la Calera, Alborea y Sierra de Martés en la subida al Cerro de San Jorge por su cara Sur... Entre la franja de pinada que le debemos a Goyo. Cerca de las seis de la tarde. La típica imagen, repetida a la saciedad, que me consuela el alma atribulada cuando pienso en la vorágine del mundo...
 , Sobre el promontorio vecino, antes pelado, la mirada alcanza hasta los pueblecillos de La Pared y La Villa, recostados en la Serrezuela homónima, tras cuyos boscosos perfiles, discurre el fiero cañón que dirige al Júcar hacia la hoya de Cofrentes.
Martés... Siempre. Las tardes invernales producen una luz saturada de tintes amarillos que proporcionan al paisaje un matiz de calidez que hace las delicias de los fotógrafos: marrones brillantes tirando a rojos y reflejos cristalinos allá donde existe agua [tras el pinar de La Calera, se adivina la laguna que se forma en el antiguo lecho del Arroyo de La Cañada]. Pero hay que darse prisa, pues a cada minuto transcurrido la calidad e intensidad de las luces cambia hacia el ominoso gris del crepúsculo, como se verá más adelante.


A pesar de las luces bajas (a las 18.00h, ya el sol roza el horizonte), se pueden apreciar los detalles de las arquitecturas de Alborea y los recovecos petrificados de los farallones de Martés.

Minutos más tarde, se me brinda la poco usual oportunidad de contemplar, y fotografiar, la luna llena saliendo por encima del Nevera, de 1119m de altitud. 

El frío aprieta y me tengo que dar prisa en captar este mágico momento de solemnidad cósmica y geográfica belleza.

Hacia la luna se dirige la carretera N-322 en su bravo discurrir hacia Valencia. Primero el vertiginoso descenso del Cabriel, en medio de pinares sin tacha y barrancos donde se forman tollos y anidan las torugas... Después, una tendida subida a los Isidros, aldea de Requena. Y más tarde, el cruce de la mitad sur del altiplano homónimo, sembrado de feraces viñedos y cárcavas ocasionales perforando la atormentada arcilla, hasta dar con la histórica Requena, puerta de Castilla y el Mediterráneo: postrer hito hasta alcanzar la autovía Madrid-Valencia. 


Esta serie fotográfica la he consignado tal y como, en medio de la penumbra característica del anochecer, la ha captado el objetivo: sin edición posterior o cualquier otro tipo de cocinado... Mi buen amigo, y experto en fotografía de la Naturaleza, Félix, me recomendó tirar las fotos en formato RAW, para, de este modo, poder revelarlas más tarde y hacerles ganar en luminosidad y dramatismo. Pero como se necesita una inmensa paciencia, más propia de un artesano que de un coleccionista de paisajes como yo, iré aplicando esta fórmula conforme me vaya curtiendo en los secretos de esta técnica. En cualquier caso, sí que es cierto que ha sido precisamente la tarde que conforma este relato mi bautizo como tirador RAW, aunque debido a mi inexperiencia y esencial compulsibidad, perdí los formatos citados al descargar la serie en un programa inadecuado. La secuencia de lunas que sigue, está un poquito más trabajada: en los aspectos conjuntos de un mayor cuidado en el ajuste del diafragma, y una posterior, aunque somera, edición con ACDSee.

SECUENCIA DE LA LUNA LLENA SOBRE EL CINTURÓN DE MONTES VALENCIANO
I............





II..........

La excursión vespertina al Cerro de San Jorge no tiene más secreto que el que da las ganas de andar y aguantar por unos minutos el frío y la extrema soledad del invierno. La llanura, como siempre, es un ejemplo de quietud... Un escenario abatido en tierra indicado para poetas y antisociales. Una sólida plataforma donde asentar refugios y pensamientos benéficos...
Contemplar la luna de esta guisa, saliendo tras las montañas que nos apartan del Mediterráneo, es a fin de cuentas un privilegio que esta parte de la geografía nacional nos regala muy de vez en vez. Mientras la rueda del cosmos siga girando, estoy convencido de que no tenemos de qué preocuparnos.




A modo de despedida, abajo: La Sierra de Martés,  y Alborea durmiendo en su regazo. Campos y pinares detenidos. Silencio y expectación... El viento silva entre las ramas distantes y el viajero se marcha hacia el refugio del hogar y la seguridad [?] de las concentraciones humanas. 

JAVALAMBRE... A 90 KMS A VUELO DE PÁJARO: INMERSO EN LA NEBLINA DE LA DISTANCIA Y LA ESCASA LUZ DEL CREPÚSCULO (AL NE)

AL SW: EL PICO ALMENARAS (120 KMS) VIGILA LA CIUDAD DE ALBACETE.





CONFINAMIENTO (N+1)

                                                            WEBCAM JAVALAMBRE   Imagino que a estas alturas decir, titular... utilizar la p...