PAISAJES Y GENTES DEL MARGEN ORIENTAL DE LA MANCHA. MUNICIPIO DE CASAS IBAÑEZ Y SU COMARCA (LA MANCHUELA) ALGUNAS REFLEXIONES DE CARACTER SOCIO-POLÍTICO. GEOGRAFÍA E HISTORIA.

domingo, 10 de abril de 2011

LOS SALVAJES 101 DE LA LLANURA

RUTAS EN BTT-  CASAS IBÁÑEZ-ALBACETE CITY Y REGRESO. NAVEGACIÓN POR ESTIMACIÓN A TRAVÉS DE LOS CAMINOS AL SUR DE LA N322. Ayer, 9 de Abril, alcanzamos el clímax de temperaturas, ciertamente veraniegas, con las que iniciamos la semana: nada menos que 32º cuando llegué, exhausto y a punto del desmayo al pie de las pinas cuestas de Jorquera,    donde tuve que avisar a mi mujer por celular para que acudiese a recoger mis restos con el coche. Se cumplían así los 101km de travesía circular a través de unas estepas incendiadas de sol y unas amplitudes a merced del viento del Oeste que sopló como un pequeño canalla malcriado durante todo el recorrido. A eso de las 14.00h, cuando redobló su intensidad convirtiéndose en poniente clásico de verano (es decir, con una fuerza ahora capaz de desalentar al más tozudo), me cogió, a Dios gracias, pedaleando como un acémila en dirección a Levante. (Nunca mejor dicho: en realidad hacía la ruta de la autonómica ALBACETE-AYORA). Aún así, he de confesar que incluso con el viento unos grados a favor, estas inmensas rectas de La Felipa y Casas de Juan Núñez, cruzando el desierto de campos cerealistas y viendo las lomas arrasadas a diestra mano (el Sur) de los montes de Chinchilla, son para que saltes de la bici arrebatado por el pánico al vacío y empieces a sollozar pidiendo clemencia. En anteriores aventuras colgué el relato de mis andanzas por los alrededores de la City (recordad aquí la Laguna del Acequión y el Bco. del Cañorro, que es por donde desagua al Júcar el Canal de M. Cristina), pero ayer de lo que se trataba era de trazar una ruta que uniera lo más directamente Casas Ibáñez con la capital prescindiendo del clásico vial de la N-322. De modo que partí siendo las 10.15horas de una mañanita en la que adiviné en la calina sospechosa lo que vendría después, recto al Oeste aprovechando las obras de la variante de la nacional referida -cuyas amplitudes asfálticas tuve a mi entera disposición- hasta salir entre Fuentealbilla y Golosalvo. Justo después de rebasar el cruce de Campoalbillo, enfilé directo al Sur, grados W., sirviéndome de una red de bonitos caminos que, entre pinares inmensos, me sacaron finalmente a una ancha pista de tierra que baja al río, casi enfrente de Valdeganga.

  

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